• Con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente (7 de octubre), las organizaciones que forman esta plataforma denuncian que la pandemia ha agravado la ya difícil situación del mundo del trabajo y ha desvelado los límites del trabajo mercantilizado.
  • En Logroño se celebrará esta Jornada Mundial con una Vigilia en la Iglesia de San Bartolomé, a las 19 h, y tras ella, a las 19.45 h, tendrá lugar un gesto público con la lectura del manifiesto en la Plaza del Mercado.

Con el lema «Ahora más que nunca, trabajo decente», las entidades promotoras de la iniciativa eclesial por el trabajo decente centran sus esfuerzos, en señalar que ha llegado el momento de adoptar políticas y compromisos en favor de empleos dignos, sostenibles e inclusivos.

La pandemia —advierten las entidades de inspiración cristiana que impulsan en España esta iniciativa (Cáritas, Conferencia Española de Religiosos CONFER, Hermandad Obrera de Acción Católica HOAC, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica JEC y Juventud Obrera Cristiana JOC)— ha agravado la ya difícil situación del mundo del trabajo y ha desvelado los límites del trabajo mercantilizado. El modelo de relaciones laborales actual no asegura a miles de trabajadores y de trabajadoras acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral o el confort energético, la participación social, etc.

Drama laboral

Más de seiscientas mil personas perdieron su empleo en 2020. Un drama que afecta a 3,7 millones de personas. Con mayor intensidad entre las mujeres y los jóvenes. La tasa de paro femenina es del 18,3%, frente al 14,2% de la masculina, mientras que tres de cada cuatro empleos a tiempo parcial son ocupados por mujeres (74,4%). El desempleo juvenil en menores de 25 años en España ya es del 39,6%, mientras que la media de la Unión Europea se sitúa en torno al 15,7% (EPA 2020).

El total de ingresos de las personas asalariadas ha caído un 12,7% (1r semestre 2020), debido a la reducción de las horas trabajadas y las pérdidas de empleo. Llama la atención que el 16% de los trabajadores reciba una remuneración por debajo del salario mínimo (OIT).

Especialmente intensas son las consecuencias para la población más vulnerable, que tiene ocho veces más paro que el resto, presentando un índice de desempleo del 73% y un acceso al trabajo precario y discontinuo. Hay 7,8 millones de personas (el 16% de las familias) en hogares donde el sustentador principal carece de un mínimo de estabilidad en el empleo, sin olvidar que 615.000 personas tienen que conformarse con vivir de la economía informal (FOESSA).

Ahora más que nunca, trabajo decente

Por eso, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) considera que es urgente abordar esta situación en la que nos encontramos, especialmente entre las mujeres y los jóvenes. Esta será la principal prioridad en la reflexión y en la acción de la iniciativa esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, día clave en su quehacer para la promoción de la dignidad del trabajo.

 Con el ministerio pastoral

 Además, ITD actualizará sus materiales de sensibilización e información para seguir promoviendo la adhesión de parroquias, colectivos e instituciones a la iniciativa. En este sentido, pretende avanzar en el diálogo con los miembros de la Conferencia Episcopal Española, particularmente con el obispo de la Pastoral del Trabajo, para compartir miradas, preocupaciones y estrategias que sigan animando la prioridad del trabajo decente en medio de la acción pastoral de toda la Iglesia.

En La Rioja

Hoy, jueves, 7 de octubre, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, celebra esta jornada con una Vigilia a las 19.00h. en la Iglesia de San Bartolomé y tras la celebración, a las 19.45h. se realizará en la Plaza del Mercado un gesto público con lectura del manifiesto por el Trabajo Decente.

El gesto público consistirá en denunciar las injusticias laborales y sociales como por ejemplo el desempleo que afecta a millones de personas y con mayor intensidad entre las mujeres y los jóvenes. La reducción de salarios y el trabajo precario y discontinuo que afecta a la población más vulnerable. En definitiva, el modelo de relaciones laborales actual no asegura acceder al trabajo decente. Ni atiende las necesidades básicas y por tanto, no deja desarrollarse a las personas con dignidad y respeto.

Manifiesto

¡Ahora más que nunca: Trabajo Decente!

Por séptimo año consecutivo, las organizaciones que integramos la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebramos y reivindicamos el trabajo como derecho y medio para desarrollarnos, crear y realizarnos como personas en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente.

El 9 de mayo de 2021 se puso fin al estado de alarma establecido en España el 14 de marzo de 2020 a causa de la COVID19. En plena pandemia hemos sido testigos e incluso sufrido (en primera persona o a través de familiares, amistades, etc.) la precariedad en el mundo del trabajo: personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual; las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar; personas teletrabajando sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa; trabajadores y trabajadoras que, a pesar de estar en ERTE se han visto obligados a teletrabajar desde casa; horas extras realizadas, además de otras precariedades laborales (hostelería, economía sumergida, falsos autónomos, contratos en prácticas, etc.) que precisamente por esa precarización no han podido acceder a ERTE o cualquier tipo de escudo social. Por otro lado, si hablamos de acceso al trabajo, el modelo de relaciones laborales actual no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, la participación social, etc; hecho que afecta especialmente a jóvenes y mujeres, víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación, entre otros.

“Al ser jóvenes se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa/condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada» (Rita, 20 años).

«Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad es que te pidan experiencia pero no te den la posibilidad de conseguir esa experiencia, rechazándote desde el principio por ser joven». (Carmen, 23 años).

La nueva “normalidad” no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia. El trabajo es expresión de amor, de entrega, nuestra contribución singular y única a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin explotación ni opresión de ningún tipo; es nuestra apuesta por crear comunidad para conseguir que esté a la altura de la persona y su dignidad. Hoy en día, persisten en el funcionamiento de la sociedad muchas formas de injusticia en el mundo, alimentadas por un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona; ante estas situaciones precisamos desarrollar una moral colectiva en la que defender el trabajo como expresión de la dignidad humana frente al individualismo y comodidad; medios y herramientas para conocer nuestros derechos laborales. Por eso, en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, desde ITD reivindicamos:

  • Que el Estado ponga todas las herramientas y medios humanos necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales. Haciendo hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.

o Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.

  • Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquéllas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
  • La subida del Salario Mínimo, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante; con especial atención a los posibles perceptores del IMV que no pueden acceder a esa cobertura a causa de las trabas
  • Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas

“En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. (Fratelli Tutti 162) Como movimientos de Iglesia trabajamos en equipo con el fin de visibilizar el derecho del trabajo decente; que sea una realidad real en la vida de las personas y respete nuestra casa común. Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.